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25 ene2012

Erre que erre

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Y los políticos, muchas más. Hace unas semanas, y en este mismo blog, David Hijón comentaba el caso del candidato del PRI a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto, quien no supo responder las tres lecturas que más le habían marcado. El asunto no hubiera pasado de mera anécdota –tan triste como bochornosa– de no haber sido porque la pregunta era parte de una entrevista más amplia al candidato priista con motivo de su visita ¡a la feria del libro de Guadalajara! (el acontecimiento literario-comercial más importante de Latinoamérica y, probablemente, de la lengua española).

En el mencionado post, su autor se preguntaba, no sin cierta indisimulada extrañeza, cómo se había dado semejante situación, además de cuestionarse el buen hacer de los asesores políticos de Peña Nieto. Por desgracia, ésta ha sido la única anécdota de la campaña mexicana que la prensa española ha considerado digna de mencionarse, a pesar de que sea una campaña en la que si algo no falta -además de las continuas denuncias ante el Institute Federal Electoral (IFE)- son, precisamente, las anécdotas. De lo contrario, casi con toda seguridad David Hijón hubiera descargado de cualquier culpa a los asesores para endosársela a unos candidatos, que, como los irreductibles galos de los tebeos de Goscini y Uderzo, se resisten contra viento y marea a admitir cualquier otro consejo que no venga de ellos mismos (lo que, dicho sea de paso, los emparenta con la mayoría de los candidatos del resto del planeta Tierra).

Hay que decir que el candidato priista Peña Nieto es un veterano en estas lides de las "ignorancias imperdonables". Apenas una semana después del "affaire Guadalajara", incurrió en otro desliz en una entrevista con El País: no supo responder correctamente el precio de algunos de los productos básicos ni tampoco cuál era el monto del salario mínimo en su país, que rebajó a los 900 pesos mensuales cuando ronda los 1740.

Enrique Peña Nieto no ha sido el único blanco de las críticas burlonas por su desconocimiento de lo que de verdad preocupa al común de los mortales. Casi sin excepción, el resto de candidatos y precandidatos que compiten por la presidencia de México han tropezado en la misma piedra. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD) candidato por la coalición Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), equivocó el precio del boleto (billete) para viajar en el Metro de México DF. "Dos pesos", dijo, cuando el realidad cuesta tres. Un peso de diferencia muy comprometedor para AMLO, que fraguó todo su capital político como jefe de gobierno de DF.

Pero la palma se la han llevado los precandidatos del Partido de Acción Nacional (PAN), Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota (precandidatos porque todavía no se han celebrado las primarias para elegir el aspirante a la presidencia por el PAN). Ambos asitieron –Josefina Vázquez el 20 de diciembre y Santiago Creel al día siguiente– al programa Al empezar el día, que conduce Francisco Zea. Y ambos también fueron incapaces de responder correctamente unas preguntas básicas acerca de los precios de la canasta (cesta) de la compra, a pesar de que como el propio periodista recuerda a

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23 ene2012

Flip-Flop

El pasado viernes 13 de enero, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) colgó en su web un vídeo en el que denunciaba el incumplimiento del Partido Popular (PP) de su promesa electoral de no subir los impuestos. El PP contraatacó horas después con otro vídeo alusivo a la ocultación por el PSOE del dato real del déficit, que de acuerdo con sus cálculos era del 8% en lugar del 6% previsto y mantenido públicamente por el anterior gobierno.

Las palabras o imágenes de un candidato –en ambos vídeos se repasaba no sólo las afirmaciones de los dos cabezas de lista en las anteriores legislativas, sino también las del resto de sus mas cercanos colaboradores– pueden utilizarse en contra suya para demostrar que se trata de una persona poco o nada fiable –en el modelo de campaña electoral mediática la discusión de las ideas ha cedido su privilegiado lugar de antaño al debate en torno a las cualidades, o su falta, de los candidatos–, se ha desentendido de sus promesas o ha cambiado de opinión, repentinamente y sin dar explicación alguna, en un tema importante.

El empleo de este recurso se conoce con el nombre de Flip-Flop y es casi tan antiguo como el spot electoral (los primeros "verdaderamente" modernos, creados para mimetizarse con el resto de los anuncios comerciales del naciente medio televisivo datan de 1952 y de la campaña que llevó a la presidencia de EEUU al general y candidato republicano Ike Eisenhower). Sólo cuatro años después, en las presidenciales de 1956, que también ganó Eisenhower, el Partido Demócrata y su candidato Adlai Stevenson –muy reacios, por cierto, tanto al nuevo medio como al nuevo concepto de propaganda electoral– alumbraban el primer spot flip-flop de la historia.

El Flip-Flop ha llegado a convertirse en uno de los principales recursos temáticos al alcance de los estrategas electorales. Su eficacia persuasiva se basa en el supuesto de que la incoherencia o inconsistencia de un candidato activa actitudes latentes de rechazo en el electorado hacia quien manifiesta una contradicción tan flagrante entre lo que dice y hace (o llevado al extremo, hacia quien manifiesta una coherencia aterradora entre lo que dice o piensa y hace o decide: en el spot Same, de la campaña de Obama de 2008, se verá un ejemplo de esto último). Simple, el spot flip-flop elude matices y facilita la comprensión de su mensaje presentando dos realidades opuestas y excluyentes.

En EEUU, las campañas electorales hacen un uso extensivo e intensivo del Flip-Flop, imprescindible en el diseño de estrategias de ataque o contraste. Así ocurrió en las últimas presidenciales de 2008. Con el recurso al Flip-Flop, Obama consiguió: 1. situar a McCain fuera de la realidad de sus conciudadanos; 2. contrarrestar su mayor experiencia política exagerando sus "reconocidas" carencias intelectuales –en este esquema argumental, la elección de Sarah Pallin como candidata a la vicepresidencia lo confirmaría–; y 3. caracterizarle como un epígono de Bush, algo que el propio McCain intentó evitar a toda costa durante la interminable campaña.

Los tres siguientes spots, Fundamentals, His choice y Same, ejemplifican, respectivamente, cada uno de esos objetivos.

Sin llegar al abuso de las presidenciales estadounidenses, rara es la campaña electoral española que no recurre al Flip-Flop en algún momento. Durante la precampaña de las últimas legislativas de noviembre del pasado año, el PP emitió un spot flip-flop –sólo en internet– con el que pretendía demostrar la vacuidad de las promesas de Alfredo Pérez Rubalcaba a la luz de sus actos previos (es importante señalar que el esquema temporal del spot flip-flop clásico es retrospectivo –esto es, los hechos de un candidato confirmarían la falsedad de sus promesas anteriores– mientras que en el spot del PP éste es prospectivo: las acciones del candidato socialista sirven de pista para saber que no cumplirá sus promesas).

En otras ocasiones, el Flip-Flop es la estrategia principal –cuando no única– de la campaña de spots electorales. Es lo que está pasando en las primarias del Partido Republicano, con Newt Gingrich como diana de los ataques. En el siguiente spot, la víctima se convierte en el verdugo de quien hasta su derrota en Carolina del Sur era el favorito indiscutible para disputar la presidencia a Barack Obama, Mitt Romney.

Hay spots flip-flop que, por su economía de recursos y fuerza expresiva (y persuasiva) de sus imágenes, se han convertido en clásicos del género. Es el caso del spot Shifting Nixon, del candidato demócrata en las presidenciales de 1968 Hubert Humphrey. En este caso, un veleta con la efigie de Richard Nixon es la metáfora que resume el constante flip-flopping del canditato republicano y futuro presidente de los Estados Unidos.

Las campañas más recientes también han dejado "clásicos modernos" para la posteridad. Uno de los más conocidos es, sin lugar a dudas, el spot de Bill Clinton, para las presidenciales de 1992, Second. El esposo de la actual Secretaria de Estado de la Administración Obama recupero una célebre promesa del entonces presidente Bush, "Read my lips: no new taxes" –y que formaba parte no sólo del imaginario político del conservadurismo sino también del conjunto del conjunto de ciudadanía: a fin de cuentas fue uno de los eslóganes que le  llevó a la victoria, como cuatro años después haría lo propio con Clinton la proclama "It's the economy, stupid"–, para armar un spot flip-flop demoledor.

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19 ene2012

Caída de participación en las elecciones autonómicas. ¿A quién perjudica?

La encuesta presentada hoy por el  Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía  (Cadpea)  confirma una predicción con la que venimos trabajando en Dialoga Consultores de cara a las próximas elecciones autonómicas andaluzas, y no es otra que la participación será menor en más de 8 puntos respecto a las elecciones generales de Noviembre. Es evidente que la"tensión" electoral puede reducir esa diferencia debido a que estamos ante unos comicios muy reñidos. Sin embargo, creemos que al menos 4 puntos de participación habrá entre unas y otras por dos motivos fundamentales:

- Primero, por el comportamiento electoral histórico tanto en Andalucía como en otras Comunidades Autónomas, donde la participación es menor en Autonómicas que en Generales.

- Segundo, porque probablemente se hará notar cierto hartazgo del electorado al haberse enfrentado a tres elecciones en menos de un año.

¿A quién perjudica esta menor participación?

 Podría parecer que al PSOE esta caída de la participación puede perjudicar aún más sus expectativas electorales,  inmerso como está, en un Congreso que más que beneficios parece que solo trae quebraderos de cabeza al Presidente de la Junta, Jose Antonio Griñán.

Sin embargo, y sin haber visto las "entrañas" de la encuesta, esta menor participación podría esconder una relajación del votante que se ha sumado a la "causa popular" más para echar a Zapatero que por propia convicción, y que una vez logrado el "objetivo", se pare ahí.

Ese, y no otro (al menos de momento),  es el gran riesgo que corre Javier Arenas: la relajación y el posible estado de confianza de ese electorado de centro desencantado con la gestión de la crisis del PSOE pero que tampoco se ilusiona en exceso con la alternativa popular.

Ante esta situación, la llamada al "cambio" se hará absolutamente repetititva en boca de los dirigentes populares en las próximas semanas, como reclamo para ese electorado (funcionarios, profesionales liberales, pequeños empresarios, jóvenes etc) que puede quedarse en casa o dispersar su voto entre opciones minoritarias (UPYD por ejemplo) o incluso volver a la propuesta socialista.

El PSOE por tanto, puede tener una oportunidad, si no se escora demasiado a la izquierda buscando movilizar a su electorado más de izquierdas (muy desencantado y desmovilizado por la crisis), y consigue "redescubrir" un discurso moderno, más cercano a las clases medias urbanas. Hacer un discurso de izquierdas y basado en la estrategia del miedo a la derecha no funcionará, como no le funcionó a Rubalcaba. La percepción de las medidas anticrisis del PP no  ha calado aún y no calará demasiado ya que Rajoy guarda sus medidas más impopulares para despues del 25 de Marzo.

De todos modos, el PSOE sigue desangrandose entre EREs y Congresos.

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10 ene2012

Bajo el fuego amigo: todos contra Newt Gingrich

El primer asalto de las primarias del Partido Republicano, el Caucus de Iowa, ha concluido con una valoración unánime. Que las cosas están como al principio –cabría decir que con el mismo grado de confusión, excepto para la favorita del movimiento Tea Party, Michele Bachmann, que ya ha anunciado su retirada–, que Obama sigue teniendo margen para continuar con su campaña –a la que ha dado un nuevo giro "izquierdista", al menos en lo que al tono, posiciones políticas y temas se refiere (su discurso en Osawatomie, Kansas, en el corazón de la América profunda, lo ejemplifica: recomiendo la lectura del post de Diego Beas "Obama configura su contraofensiva"), circunstancia a lo que no es ajena, como han destacado numerosos analistas, la dimisión de su jefe de gabinete, William Daley, un moderado–; y que los republicanos siguen a la búsqueda de su líder electoral, lo que realizan en la peor de las situaciones imaginables, polarizando a sus propios votantes (y esto puede tener un serio coste electoral en noviembre de este año) al obligarles a elegir uno de sus dos polos ideológicos, el ultraconservadurismo de Rick Santorum o el pragmatismo conservador de Mitt Romney. En Iowa ambos han conseguido un empate virtual (el 25% de los sufragios), favorable a Romney por tan solo 8 votos.

Además de Michele Bachmann, el otro gran perjudicado en Iowa ha sido Newt Gingrich, que ha obtenido el 13% de los votos (resultados de Iowa). Sólo un mes antes del Caucus, el Pew Research Center constataba en un informe el claro dominio de Gingrich en la cobertura mediática de las primarias republicanas (obtenía casi el doble de noticias que Romney). Otro informe, del 13 de diciembre, del Pew Research Center señalaba también a Gingrich como el candidato con más apoyo entre los votantes probables en el Caucus, con 14 puntos de diferencia sobre Romney (si bien el informe llamaba la atención sobre el tibio apoyo de los electores a ambos candidatos).

Mucho se ha especulado sobre las razones de la inesperada debacle del antiguo Presidente de la Cámara de Represen-tantes entre 1995 y 1999, autor (en realidad, uno de ellos) del programa electoral Contrato con América, que inspiró la "revo-lución republicana" que en las elecciones intermedias de 1994 terminó con cuatro décadas de mayoría demócrata, y "Hombre del Año" para la revista Time en 1995.

Lo cierto es que como candidato en estas primarias, Gingrich ha sido tan cambiante como en el resto de su dilatada trayectoria política. Por más que se empeñe, resulta difícil –y en ocasiones, del todo imposible– "fijarle el foco". Para unas cuestiones resulta excesivamente liberal para los votantes republicanos –como en el caso de la inmigración– y para otras –de manera especial en lo que atañe a la moral–, demasiado conservador (lo que no deja de ser llamativo en alguien con un rosario de matrimonios y una retahíla de amantes reconocidas).

En un interesante artículo publicado en Huffington Post, Mark Blumenthal apunta una explicación diferente. Según Blumenthal, ésta habría que buscarla en la campaña de spots negativos con que Newt Gingrich fue bombardeado por sus rivales de partido. De acuerdo con los datos aportados por un informe realizado por Campaign Media Analysis Group, una división de Kantar Media que monitoriza la cobertura mediática de las primarias republicanas, el 45% de los spots emitidos durante el mes de diciembre en Iowa fueron anti-Gingrich, frente a sólo un 6% pro-Gingrich (20% anti-Romney y 10% pro-Romney; 8% anti-Perry y 8% pro-Perry; y 3% pro-Paul).

Aunque Mark Blumenthal no llega a afirmar de manera categórica que la causa del fracaso de Gingrich en el Caucus de Iowa haya sido esta monumental campaña de spots negativos –también reconoce que la cobertura mediática del antiguo Presidente de la Cámara de Representantes ha contribuido a abrir otros frentes en su credibilidad como candidato–, desde luego lo insinúa a partir del análisis de tres indicadores básicos. En primer lugar, las oportunidades que un televidente medio tuvo de ver estos spots durante el pasado mes de diciembre, entre 60 y 80 veces. En segundo lugar, la presión ejercida por la campaña televisiva contratada por los candidatos, que alcanzó niveles de GRPs (Gross Rating Points, una unidad de medida utilizada en publicidad para contabilizar el número de impactos por cada cien personas de la población considerada público objetivo) muy superiores a los habituales en campañas televisivas al uso (la presión publicitaria se midió en tres lugares diferentes, la capital Des Moines y las ciudades de Cedar Rapids y Waterloo). Y por último, la evolución del apoyo a Gingrich tanto a nivel nacional como en Iowa, que registró una curva ascendente y con valores similares –en torno al 20%– hasta la tercera semana de noviembre, para seguir ascendiendo –si bien más rápidamente en el país que en Iowa– justo hasta comienzos de diciembre, en que coincidiendo con la emisión de los spots negativos la confianza en Newt Gingrich se desplomó. Un descenso que, de alguna manera, vendría a validar la hipótesis apuntada en su artículo por Blumenthal, pues la caída ha sido sensiblemente mayor en Iowa (casi 15 puntos) que en el conjunto del país (casi 9 puntos).

De entre los numerosos spots anti-Gingrich que nos han dejado las primarias de Iowa hemos seleccionado un par de ellos, ambos costeados por la Plataforma Restore Our Future, que apoya la candidatura de Mitt Romney.

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