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9 mar2017

La comunicación política llega a Telegram para quedarse

El contexto actual de un mundo globalizado donde las redes sociales son una parte esencial de nuestras vidas (y de la política), ya que, como herramientas se han convertido en el elemento fundamental de nuestra comunicación diaria y que cada vez incorpora más funciones. En este contexto entran herramientas como Whatsapp, la principal en el ámbito de los servicios de mensajería, y Line, el servicio de mensajería japonés que salió como una alternativa a la app hoy en día hegemónica pero que con el tiempo ha ido perdiendo fuerza. Este no es el caso de Telegram, que sí está siendo una competencia clara para el servicio de mensajería que hoy es propiedad de Facebook y que no nace de la nada pues fue creado por los hermanos Pável y Nikolai Durov, que son también los creadores de la red social VK y que, en Rusia, su país de origen, tiene gran tráfico, así como el servicio de mensajería que día a día gana más adeptos en todo el mundo.

Este servicio de mensajería se está utilizando en muchos ámbitos, pero estamos viendo como también se ha convertido recientemente en una herramienta muy útil para la política. En este sentido, la aplicación de origen ruso y con sede en Berlín, plantea oportunidades tanto para los partidos políticos como para los usuarios, pues a través de canales permite enviar información a los seguidores sin tener que abrir un grupo o una difusión y también nos ofrece la capacidad de mantener conversaciones con mayor seguridad que otros servicios de mensajería. Así, la seguridad plantea también una oportunidad para los usuarios pues tiene un sistema de cifrado para que las conversaciones sean más seguras. Este hecho ha llevado a políticos e instituciones a usar esta aplicación de mensajería. Tanto es así, que el mismo gobierno de Euskadi ha declarado que prefiere utilizar la app de origen ruso para conectar con los ciudadanos, de manera que la administración de Urkullu en junio de 2015 ya alegaba que por “razones de seguridad” era preferible optar por Telegram pese a que éste fuera menos conocido (Juez, 2015).

El Gobierno Vasco ha puesto en marcha tanto canales de comunicación como cuentas de usuario a las que referirse para ponerse en contacto con la administración (Juez, 2015). Esto facilita mucho la interacción entre ciudadanos y actores políticos puesto que acerca las comunicaciones institucionales al bolsillo de los ciudadanos, lo cual lleva implícito que, pese a la menguante brecha tecnológica, los canales clásicos de comunicación vayan perdiendo importancia porque el mensaje político pierde el elemento sintético que proporciona limitarse al tiempo que se le proporciona en telediarios y en programas de radio para ser controlado por el mismo equipo que lo difunde eligiendo a quien y como quiere hacer llegar el mensaje. Esto, como enuncia Sánchez Duarte (2016; 40) en su artículo en el que habla del papel de la tecnología y participación en campaña electoral, ya era posible desde Facebook o Twitter, pero que con Telegram tiene un componente diferente pues lleva al partido, político o institución a convertirse en un chat cercano, lejos de los mensajes efímeros que se publican en Twitter o de los post sin tanto alcance de Facebook.

Así, y tras las dos últimas elecciones generales en España, podemos ver como Telegram se ha convertido en un elemento de comunicación de partidos, administraciones, y también, de los mismos políticos y familias internas de las agrupaciones. Esto es cierto de tal manera que como señala Andrés Gil (2016) en su artículo, solo Podemos ya cuenta con más de 60 canales de difusión en la aplicación. Y es que la formación que lidera Pablo Iglesias fue la pionera en subirse al barco siendo seguida por el equipo de Alberto Garzón (IU) y terminando con el PP, siendo el último de los grandes partidos en entrar.

El uso de estas herramientas de manera tan activa por parte de los partidos políticos e instituciones lleva a generar un espacio donde la línea de participación es diseñada desde la organización. El fomento de estas plataformas ayuda a crear un entorno de comunicación a diferentes niveles como el que se usa, por ejemplo, en Podemos (Toret, 2015: 131).

¿Pero qué más nos ofrece Telegram? Telegram no soólo nos da la oportunidad de acercarnos a la ciudadanía, sino que nos da el poder de poder obtener un feedback de los miembros que usan la plataforma a través de funcionalidades como los bots con los que podemos realizar votaciones (a través del comando @vote), por ejemplo, o podemos, incluso, crear nuestras propias herramientas y comandos para nuestras necesidades sin tener que hacer una gran inversión en infraestructura tecnológica.

Pero no sólo es una oportunidad para los partidos políticos en busca de ganar adeptos, pues al final solo los seguidores fieles de un partido serán los que quieran seguir su propaganda tan de cerca. Esto supone también una oportunidad para el seguimiento en general de la política siendo @politi_bot, la herramienta que, también desde Twitter, difunde gráficos, tablas y noticias relacionadas con las elecciones generales de junio de 2016 (puesto que fue creada con este propósito) pero que posteriormente, y con el éxito obtenido, ha seguido su labor y ofrece información de forma detallada y personalizada, por lo que nos pregunta datos como género, edad y ubicación (Suarez, 2016).

Sin embargo, esta plataforma tiene sus limitaciones y, aunque haya tenido un gran crecimiento en los últimos años, el funcionamiento y la interfaz de Whatsapp hace que gran parte de los usuarios sea reticente a abandonar la plataforma donde tienen a todos sus contactos. Otro de los problemas añadidos a este tipo de comunicaciones, y no sólo a Telegram, es que genera una red de consumo de información y contenido que debe ser constante, saturando las redes sociales, y terminaba llevando a ámbitos que se alejan de la participación convencional (Sánchez Duarte, 2016:41).

Fuentes:

Gil, A. (2016). La política invade Telegram. eldiario.es. Recuperado el 7 de marzo de 2017 de:

Juez, I. (2015). Al Gobierno vasco no le gusta Whatsapp para conectar con los ciudadanos. El Correo. Recuperado el 7 de marzo de 2017 de:

Sánchez-Duarte, J. M. (2016). La red como espacio para la militancia política: tecnología y participación en campaña electoral. Comnication & Society, 29(3), 33-47.

Suárez, E. (2016). Así creamos Politibot: el bot que informa en Telegram sobre la campaña del 26J. Blog Nohacefaltapapel.com. Recuperado el 7 de marzo de 2017 de:

Toret, J. (2015). Una mirada tecnopolítica al primer año de Podemos. Seis hipótesis. Teknokultura 12(1), 121-135.

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